Diamantes líquidos


 

Me han invitado el lunes a una cata de aguas. Lo primero que pensé cuando me lo dijeron fue: ¡Cómo han cambiado las cosas! Hace algunos años esto hubiera sido impensable. Siempre ha habido diferentes tipos de aguas minerales pero nada comparado con la gran variedad que se puede encontrar ahora. Para que os hagais una idea vamos a probar, entre otras, la 420, un agua mineral volcánica procedente de las Antípodas que ha tardado siglos en filtrarse a través de la montaña. Tropecientos años para conseguir salir de ahí y en cuanto ve la luz se encuentra un tío con una jarra dispuesto a hacerse millonario vendiéndola. Hay gente para todo. Otra de las aguas proviene de Canadá, se llama 10 Tousand y ha estado helada durante unos 10.000 años. Sólo se embotella una cantidad limitada cada año (esto supongo que se reflejará en el precio).

Probaremos también la Hildon a la que califican de "célebre" y que cuenta entre su selecta clientela a la Familia Real de Inglaterra. El agua Bling H2O con cristales de Swarovski (en la botella) y la Finé de Japón con agua de lluvia del cinturón volcánico Fuji también están en la lista. La invitación termina con una nota que dice: los precios de estas aguas están entre los 3 y los 64,71 euros, la botella de 3/4 litros.

No quiero ir con prejucios antes de probarlas pero para que yo me gaste ese dineral en una botella (que encima no llega ni a un litro) tendrán que demostrarme, por lo menos, que tuvo algo que ver con que la Reina madre viviera 102 años. Aunque igual prefiero creer su versión, que fue gracias a las copa de ginebra que se bebía todos los días y así la eternidad me sale más barata.


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Autor de la receta: Sara
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